Lunes, 27 Septiembre 2021

Discutir valores y modelo de sociedad

Publicado el Viernes, 21 Mayo 2021 19:44 Escrito por

Tenemos que animarnos a discutir en qué sociedad queremos vivir y con cuáles valores.

¿Está bien debatirlo con pandemia, 40 y pico por ciento de pobreza e inflación galopante y aparentemente indetenible? Bueno, creo que sí. Porque creo, también, que hay que recuperar la especificidad de los roles y las incumbencias.

Habitualmente utilizo la metáfora del fútbol en este punto. Uno de cada dos argentinos somos directores técnicos de fútbol. Y con el COVID pasa algo parecido: uno de cada tres argentinos somos epidemiólogos… y gobernantes para instrumentar medidas según nuestro parecer o según la recomendación de la tía que sabe, porque ella se cura el catarro con vahos de eucaliptus… no es así. La gestión de la pandemia ha quedado en la órbita de los poderes ejecutivos; que han tenido el buen criterio de rodearse de especialistas, científicos, y en función de las recomendaciones de la ciencia, debate con pares o similares, adoptan las determinaciones. Más allá de que cada uno y cada una tenga todo el derecho del mundo a tener opinión y a expresarla, las decisiones de los ejecutivos deberían estar al margen del tironeo y los posicionamientos.

Hay que incluir en el debate político los conceptos de solidaridad y amistad. Y también el concepto del tiempo.

Es posible entender a la amistad como un estado superior de la solidaridad. Hay una dimensión del orden de la fraternidad en la que nuestra manera de vivir y entender el mundo es superior a la de la derecha. Moralmente superior en términos de priorizar el conjunto, cuidar al débil, considerar el bien común. La derecha no se desempeña bien en este terreno; y si bien nos lleva ventajas en otros ámbitos, en este somos mejores.

Hay que agregar la dimensión TIEMPO en el debate político también. La derecha no puede responder en ese campo porque cuando habla del individualismo y que todo se consigue con el esfuerzo de cada uno, no puede explicar qué hace con el supuesto beneficio obtenido por un trabajador híper-explotado a razón de 12 horas diarias, que sencillamente no tiene tiempo familiar, ni personal, ni de ocio, ni de nada…

El sujeto social del cambio es el ser humano sensible. Un ser no determinado por las condiciones materiales de producción sino por su capacidad de sentir… y puntualmente: sentir el dolor. Condolerse con el otro que sufre es una manifestación de amor. Esa manifestación de amor hay que politizarla. Hay que lograr que la ética del amor se meta en la política; y que la condicione, la controle, la censure.

Parece demasiado utópico lo que digo… es probable que sea resultado de que la derecha nos está ganando la batalla cultural. Nos está copando la parada en el trabajo de ponerle sentido a las palabras, a los conceptos. Nos tergiversa y desvirtúa los conceptos sobre los que teníamos acuerdo… Y crea otros –significantes vacíos- y los llena con lo que necesitan para conseguir un objetivo inconfesable.

Ejemplo de tergiversación: vacuna = veneno. Los que tenemos más de 50, 40, más de 30 años… ¿cuándo pusimos en duda la conveniencia o no de vacunarse con la Sabin, con la BCG? Estos sátrapas lograron hacernos desconfiar de la vacuna rusa, de la vacuna china, de la…

Además de crear y tergiversar conceptos (incluso vaciarlos y volverlos a llenar), la derecha ha logrado, gracias a su alianza con algunos medios masivos y otros sectores de poder, aplicarlos a escala planetaria. chavización, libertad, patria, valores, igualdad-desigualdad, tradición, parásitos, feudo…

El más notorio, probablemente, sea la apropiación de la derecha de la palabra libertad ¿qué libertad hay en dejar que los compatriotas se mueran?

La militancia tiene una enorme tarea que es la de llenar de preguntas el espacio público. La duda es revolucionaria, en estas circunstancias.

Los militantes de izquierda, o del campo popular, necesitamos redoblar el esfuerzo intelectual y la coordinación –que es imprescindible- para batallar en ese terreno.

Hay una rebeldía que encontraba campo fértil en la izquierda, y desde hace un tiempo se ha mudado a otro barrio. Los llamados libertarios han conectado mejor con un lenguaje disruptivo. Quienes militamos desde hace muchos años, aunque no tanto para haber vivido el periodo de la lucha armada, pensamos maneras cambiar la sociedad (que al fin y al cabo para eso militamos). Una herramienta que consideramos fue la del terrorismo sin armas: atacar la MATRIX con virus que marque contradicciones, evidencie inconsistencias, y de alguna manera tensione el estado de cosas que no podría ser otra cosa que mejor. La Matrix se llenó de virus, pero ahora por derecha. Y es la derecha la que nos marca contradicciones y nos incomoda. Describo dos modos de esa incomodidad. Hay otros, pero para ejemplificar, estos alcanzan.

  1. la derecha despliega argumentos tan descabellados, que rompen las reglas de la lógica, la dialéctica y la argumentación y nos resulta sumamente complejo debatirlos y desarticularlos. Ejemplo internacional: Trump diciéndole a Biden en el debate previo a las elecciones, que con Biden en el gobierno, EEUU se convertiría en Venezuela. Ejemplo local: pedido de informes al intendente sobre si hubo en Mercedes vacunatorio VIP ¿?.
  2. La sociedad que pretenden es tan injusta que nos colocan en posición conservadora de defensa de lo actual realmente existente, aunque sea regular. Ejemplo: algún opositor lanzó, referido a la pandemia, el “que se mueran los que se tengan que morir…”. Hay que decir que el sistema de salud tiene un prospecto mejor para los ciudadanos y por eso defendemos el sistema sanitario, aunque tenga muchos aspectos imperfectos y para mejorar. Nosotros quedamos como los conservadores y ellos como los rebeldes disruptivos.

Los cambios sociales se van a concretar o a seguir concretando, en la medida que los niveles del estado sean instrumentos de transformación social positiva. Y aunque parezca obvio decirlo, el estado está gestionado por personas. Esas personas tienen que ser las mejores de la sociedad, para que la gestión sea la mejor. Y esas personas deben estar comprometidas con un ideal colectivo en pos de un objetivo trascendente.

Es posible seguir el modelo que ha explicitado Leandro Santoro, para identificar cuatro ejes sobre los que debemos pensar, debatir y accionar.

  • El modelo de militancia. Sensible, dijimos. En constante crecimiento moral e intelectual, es decir con capacitación permanente. Crítico y comprometido.
  • El modelo de partido. Plural y respetuoso de las disidencias. Ámbito de debates, sembrador de dudas. Solidario y transparente (en lo ideológico, en la relación con los gobiernos en tanto usina de ideas, ámbito laboral de sus adherentes, etc.).
  • El perfil o tipo de Estado. Eficiente en cumplir su rol. Atento, activo, dinámico. Equilibrado y justo. De trato igualitario a los iguales.
  • Las características generales y comunes de la sociedad. Solidaria. Solidaria. Solidaria.

 

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