Domingo, 19 Septiembre 2021

El precio de la comida

Publicado el Viernes, 21 Mayo 2021 19:01 Escrito por Horacio Rovelli

En la Argentina como en todos los países del mundo, en mayor o menor medida, la pandemia originada por el Covid-19 afectó al trabajo y a la producción que debió readaptarse a nuevos protocolos que implicaron menos trabajadores empleados y menos horas de trabajo generadas y, con ello, menores remuneraciones pero, paralelamente, en nuestro país se fortaleció el modelo agropecuario exportador, dado que, sobre todo China (mil cuatrocientos millones de habitantes), pero también, en menor medida, los demás países con poder adquisitivo para hacerlo, demandaron alimentos para su población, básicamente importaron e importan para evitar, de esa manera, el hacinamiento de los animales por la gripe aviar, porcina y el “síndrome de la vaca loca”.

Pero la solución de ellos se ha convertido en un problema para nosotros dado que, la Argentina, que representa menos del 0,3% de la cantidad de bienes y servicios que se producen en el mundo, es el décimo exportador de alimentos y el tercero en granos, pellet y aceite de soja del planeta. La mayor demanda internacional ocasionó una suba sideral de sus precios, la tonelada de soja en el mercado de Chicago (EEUU) que es el mercado referente de granos, valía a fines de diciembre 2019 u$s 324,57.- y el viernes 14 de mayo 2021 pasó los 600 dólares, un aumento en dólares del 90% a lo que debe sumarse la devaluación oficial de nuestra moneda del  60,5% (Dólar comercial Banco Nación Argentina de $ 64 a $ 99,75) en el mismo período que, al no modificarse las retenciones (derecho de exportación del grano de soja del 33%), el impacto fue directo al precio de la soja, de su harina y de su aceite y, el mismo mecanismo se reproduce con los demás granos, con un derecho de exportación mucho menor de solo el 12% y con las carnes, en que las retenciones se reducen al 9%.

El maíz es un importante componente en la formación de precios internos, ya que el mismo es un insumo básico en la cadena de valor de la alimentación de la ganadería bovina, ovina, porcina y aviar. Entre 2011 y 2020 las exportaciones argentinas de maíz pasaron de los 15 millones de toneladas a los 37 millones de toneladas, más que duplicando la cantidad exportada a lo largo de la década, cuando los productores declaran producir 45 millones de toneladas. Es notorio que esta situación hace que cada vez sea menor el saldo remanente para la alimentación de la ganadería y de la industria local y por lo tanto la posibilidad de desacoplar precios locales de los de exportación.

El trigo es un insumo esencial en la dieta argentina y en la producción de alimentos. Con la llegada al gobierno de Mauricio Macri se liberaron los frenos a la exportación de trigo y éste comenzó a recuperar lugar en los mercados internacionales, especialmente el brasileño, en desmedro del mercado local, al que solo venden si igualan el precio de su venta externa, medidas que el gobierno de Alberto Fernández no modificó.

El precio de la carne

El aumento del precio de la carne en general y de la vacuna en particular, responde a dos razones: a) La suba del precio del maíz, principal insumo de engorde en corral, y b) La liberación de las exportaciones. En enero de 2020 el kilo de maíz costaba ocho pesos; en mayo 2021 cuesta 21 pesos. Esto quiere decir que aumentó 162% en un año y alrededor de un 60% desde diciembre de 2020. Esta dinámica fue en parte alentada por nuestro país. En 2019, la Secretaría de Agroindustria informó que las autoridades de Beijing habían habilitado la importación de carne argentina enfriada y con hueso. Se firmaron los protocolos de carne bovina para la inclusión de carne enfriada con y sin hueso y congelada con hueso, que se sumaron a la carne congelada deshuesada que ya se exportaba, sin tener en cuenta el consumo nacional.

El 75% de las exportaciones de carne tienen como destino a China. Con una población de 1400 millones de habitantes y una economía creciendo sostenidamente, el pueblo chino incorporó esas proteínas a su dieta y se habituó a ellas. Hoy, cualquier mínima suba de sus compras, eleva el precio internacional. Brasil está sufriendo una situación similar con su principal alimento, el arroz. El gobierno del hermano país abrió la importación para bajar el precio que ya escaló un 85%.

En la Argentina hace muchos años que los ganaderos manifiestan a la AFIP tener unas 55.000.000 de cabeza de ganado vacuno, seguramente que al SENASA declaran más, pero el Estado no fiscaliza ni concilia esas declaraciones juradas.  Por otra parte la faena anual de carne vacuna declarada  en 2020 fue de 14,0 millones de cabezas, generando carne por 3,17 millones de toneladas, de las cuales se exportó casi un millón. La situación se agrava porque a China (que es nuestro principal comprador) y a los demás países del este asiático, se vende toda la res y esa es la razón por la que el precio interno se incrementó sobre manera, reduciendo el consumo per cápita de carne en la Argentina a solo 50,1kgms por habitante[1], el más bajo de los últimos cien años (2,25 millones de toneladas, el 71% de lo que declaran faenar, se destinaron al mercado interno en el año 2020)

El Consorcio ABC de exportadores de carne vacuna realiza el 80% de esas ventas externas, constituido por Frigorífico Rioplatense de los Costantini; La Anónima de los Braun (madre de Marcos Peña Braun); FRIAR SA (de los Vicentin); SWIFT ARGENTINA S.A; QUICKFOOD S.A.; etc. Al poder exportar igualan el precio de la carne vacuna con el del exterior por lo que aumentó un 75% su precio en el mercado interno argentino en el año 2020, como asevera ROSGAN (mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario y compañías consignatarias).

La Resolución Conjunta 3/2021 de los Ministerio de Desarrollo Productivo y de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación se basa en la Ley 21.740 que asigna competencias para establecer las normas de calidad y especificaciones técnicas a las que deberá ajustarse la exportación de carnes y subproductos ganaderos, le otorga potestad para adoptar las medidas necesarias para priorizar el abastecimiento del mercado interno, orientando la producción, comercialización de ganados y carnes y su industrialización. Por ello resuelve que las exportaciones de los productos cárnicos y sus subproductos, estarán sujetas a la registración previa de una Declaración Jurada de Operaciones de Exportación de Carne (DJEC) y, a su vez, la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario y la Secretaría de Comercio Interior, instrumentarán procedimientos para el intercambio diario de la información amparada bajo las Declaraciones Juradas de Operaciones de Exportación de Carne, con el objeto de monitorear el adecuado abastecimiento del mercado interno, así como el cumplimiento de los marcos legales de ambos organismos.

Es obvio que debíamos permitir un aumento constante de las exportaciones de carne vacuna en desmedro del mercado interno, por lo que significa en el consumo de las familias argentinas, recordemos que Néstor Kirchner en el año 2006 suspendió las exportaciones de carne vacuna por seis meses y que, cuando la República Popular China le ofreció comprar, se negó porque primero debe abastecerse al mercado interno. 

La respuesta al problema generado es obvia, ya que los grandes frigoríficos tienen un negocio asegurado porque China trata de reemplazar la carne aviar y porcina por carne vacuna, por la gripe de esas dos especies. Esos grandes frigoríficos que conforman el Consorcio ABC deberán invertir para faenar más vacas, así como los ganaderos deberán incrementar la cantidad de cabezas.

Paralelamente se debe hacerse un estricto control de las ventas en negro de animales y su carne, por razones de sanidad, e impositivas, deben registrarse todas las operaciones para que todos paguen los tributos y aportes correspondientes, evitando el contrabando, que beneficia sobremanera a quien lo realiza y perjudica al consumo interno y al fisco.

En síntesis, en Argentina, la única forma de desacoplar los precios que puede pagar China del que pagamos en nuestras carnicerías y almacenes, porque lo mismo sucede con las demás exportaciones de alimentos, consiste en

a) Frenar la constante devaluación de nuestra moneda, ya la devaluación la hizo el gobierno de Cambiemos cuando ajustó el tipo de cambio entre fines de abril y fines de julio de 2018 en un 100%, no se requiere de mayor devaluación, al contrario, debemos recuperar el valor del peso. Cuando Néstor Kirchner asumió el 25 de mayo de 2003, el dólar oficial estaba a $ 3,50.- y cuando dejó de ser Presidente de la República, el 9 de diciembre de 2007, el dólar oficial valía $ 3,22.- Revalorizó nuestra moneda y con ello los activos y el trabajo argentino.

b) Deben aumentarse fuertemente los Derechos de Exportación (retenciones) que son del 33% para la soja y 12% para los demás granos, y para las carnes del 9%, de esa manera se desacoplan los precios internos de los externos y el Estado nacional obtiene mayores recursos de las exportaciones

c) Se debe imponer un cupo máximo de exportaciones para resguardar el mercado local.

[1]  IPVCA – Instituto de promoción de venta de la Carne Vacuna, cuando antes del año 2015 se consumía de 72 a 75 kgm per cápita

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