Lunes, 27 Septiembre 2021

Derechos e Inhumanos

Publicado el Martes, 20 Abril 2021 08:00 Escrito por Diego Martín González*

José María Muñoz seguramente ocuparía el máximo sitial, sería una figura cuasi sagrada del periodismo deportivo vernáculo si no hubiera pronunciado aquella funesta frase durante las transmisiones radiales del Mundial de fútbol Argentina 78 en plena dictadura: “Los argentinos somos derechos y humanos”, dijo el hasta entonces intachable “Gordo” Muñoz, ligando así su destino –y legado- al de los genocidas y sus poderosos cómplices e instigadores civiles, entre los que se contaban numerosos comunicadores de alto perfil.

No elijo el primer párrafo expuesto al azar; muy por el contrario, entiendo que lo de Muñoz es apropiado para describir la actitud de personas que, en algún momento de sus vidas, desempeñan roles influyentes en las conductas de los ciudadanos y ciudadanas de este maltrecho país. Los más se suman a estas oscuras iniciativas por millones de razones cuya comprensión está al alcance de todos (por guita, pura y simple), mientras que otros lo hacen para “ganar puntos” frente a sus amos y, también debo decirlo, otros lo hacen por pelotudos y burros –aquí tampoco el orden de los factores altera el resultado de mierda que se obtiene-.

Hoy el gobierno porteño –una de las peores consecuencias de la reforma constitucional de 1994- se burla de la autoridad presidencial, bajo el pretexto de que un par de ONGS conmovieron el noble sentido de justicia virtual de tres camaristas de CABA que mandan a los chicos a concurrir a clases en el distrito más golpeado por la COVID -19. ¿Extraño? Sí y no al mismo tiempo. La Justicia, y quien esto escribe ha formado parte de ella años ha, se caracteriza –en general- por su desconexión con la realidad social, entre otras desconexiones no menos llamativas e igual de graves. Una decisión judicial que por satisfacer un estándar jurídico vacuo y abstracto afecta el derecho a la salud de cientos de miles de niños, niñas y adolescentes y sus familiares jamás puede ser considerada justa, ni acá ni en los Montes Urales. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es una de las 14 provincias que fundaron el Estado argentino, sin embargo su poder de hecho es superior a casi todas las provincias; al parecer en la reforma de la Carta Magna no advirtieron lo que iba a pasar, o bien defendían intereses que iban por otros carriles.

Los constituyentes del 94 crearon un peligroso híbrido jurídico que hoy sufrimos los argentinos del interior. Un municipio que no llega a ser provincia pero que, en términos de poder real, es un monstruo de 100.000 cabezas. El puerto, la Aduana y su riqueza infinita, cientos de miles de empleos muy bien remunerados de los organismos federales con sede allí, Clarín y cía., el “Archiduque” Don Magnetto y su SIDE, la paralela y la no tan paralela, una renta per cápita altísima, Dios mío, un conflicto insoluble que cumplió 200 años, y el federalismo sigue esperando sentado, más bien acostado, postrado, moribundo. El ubicuo Sr. Rodríguez Larreta, hombre de rancia estirpe, seguramente debe conocer el contenido del art. 128 de la Constitución Nacional, él está para hacer cumplir las normas federales, no para eludirlas.

Pero… “Vengan a ver cómo es el reino del revés”, dijo María Elena. Estúpidos que promueven la desobediencia ciudadana después de vacunarse en Miami (Doman y una larga lista de descomunicadores y otras “plagas”), ellos son la otra pandemia, la de los negacionistas rentados que les importa un bledo lo que sufre la gente, una epidemia de estúpidos insoportables tan dañina como el propio SARS-COV-2.

La no inmunóloga, no infectóloga, no epidemióloga, no médica, no nada, Viviana Canosa, envenena con su discurso anti todo. Abusa de su relevante posición mediática para confundir y perjudicar al público, algo inaceptable y alarmante. Laura Alonso, que ocupó la Oficina Anticorrupción durante el Macriado, pese a no cumplir con los requisitos exigidos para ser designada en dicho cargo, llama a la desobediencia civil; claro, la Licenciada está “tranqui”, ningún fiscal la va a llamar a indagatoria por Sedición, art. 230, ap. 2, del Código Penal de la Nación. Ellos tienen todo “atado” en Comodoro Py. Esto debe terminar, ahora.

El gobierno nacional de Alberto Fernández, con el acompañamiento de gobernadores, intendentes y ciudadanos, está haciendo lo que se debe –y puede- hacer ante una crisis sanitaria global como la presente: escuchar a los especialistas y tomar las decisiones que indican la ciencia y la prudencia en resguardo de la salud y la vida de los argentinos y las argentinas. Contamos con un sistema de salud pública fuerte –extendido por todo el territorio nacional-, prestigiosas universidades públicas (recordemos que de ellas surgieron los dos premios Nobel en Medicina Bernardo Houssay y César Milstein, y Federico Leloir en Química, entre otros grandes y esforzados científicos y profesionales de la salud, tenemos vacunas, tuvimos a Ramón Carrillo, tenemos todo lo necesario para enfrentar la maldita pandemia, sólo que a algunos parece molestarles que la Argentina asome la cabeza, que se levante, que ocupe el lugar que merece en el mundo, un intendente agrandado, un marmota, un consultor político trasnochado, la Pato criollo, y cinco o seis delirantes a sueldo que insuflan odio a fuerza de dinero no podrán torcer el destino de grandeza que merece nuestra Argentina.

El gobernador de la provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, acompañado por funcionarios nacionales, inauguró el pasado día viernes un revolucionario hospital que supera todo lo hasta ahora conocido, un verdadero gigante de la salud construido con fondos provinciales, un nosocomio de 400 camas y 16 quirófanos, 50.000 metros cuadrados cubiertos, costo de obra de $10.000.000.000, aproximadamente, con la más alta tecnología disponible en materia de salud, incluso robótica, un auténtico gigante de la salud pública construido en apenas dos años y cuatro meses. Estuvo presente en el acto inaugural el nieto de Ramón Carrillo, que ofrendó el glorioso nombre de su abuelo a este maravilloso hospital de vanguardia. El jefe de Gabinete nacional, Santiago Cafiero, expresó su reconocimiento, al “trabajo físico y técnico de todos los que estuvieron involucrados en este proyecto; gracias Alberto por compartir este momento, es una bocanada de aire fresco, un respaldo político grande; gracias por tu generosidad”. Y aseguró que este hospital no existe “en ninguno de los lugares más ricos del país, fue una rebeldía del gobernador en épocas que se consideraba mal una inversión estatal en salud; ahora los más humildes se atenderán en un lugar de altísimo nivel y eso es gracias a una decisión política”. Aunque los “grandes” medios nacionales, en su mayoría, no se hicieron eco de semejante evento esperanzador, sabemos que este es el camino correcto.

Diego Martín González. Actual concejal de Villa Mercedes, dirigente del Partido Justicialista. 

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