Domingo, 19 Septiembre 2021

Juan Jufré, el primer descubridor y explorador de San Luis

Publicado el Sábado, 27 Marzo 2021 09:45 Escrito por Guillermo Genini
A lo largo del siglo XX la historiografía puntana ha variado su afirmación sobre quien fue el primer descubridor y explorador de San Luis. En la ya centenaria obra de Juan W. Gez este autor atribuye el descubrimiento y primeros actos de conquista a Francisco de Villagra, por lo que no menciona a Juan Jufré en su influyente Historia de la Provincia de San Luis. Consideramos superada esta afirmación, al igual que lo realizaron Víctor Saá, Urbano Núñez y Catalina Teresa Michieli, por carecer de fundamentos documentales. Los mismos historiadores le atribuyen ser el descubridor del actual territorio de San Luis a Juan Jufré, afirmación compartida por Néstor Menéndez.
Sin embargo, en forma específica sobre la expedición descubridora que encabezó Jufré en 1562, se conoce poco. Pese a ello, estudios recientes han aportado nuevos datos que contribuyen a determinar cómo se realizó y ensayar un posible recorrido.
Si bien Villagra no descubrió San Luis en su expedición de 1551, su figura fue clave para que pocos años después los españoles descubrieran y explorasen San Luis. Cuando Villagra regresó de su obligada residencia en Lima como Gobernador a Chile en 1561, quiso tomar posesión del territorio que había descubierto diez años antes. Como sus obligaciones en el gobierno de Chile y en la guerra contra los araucanos le impidió realizar esta empresa en forma personal, se valió de los servicios y capacidades de Juan Jufré. Su elección no fue casual. Jufré era su pariente directo (se conocían desde muy jóvenes en la natal Medina de Rioseco) y su hombre de confianza. Además de su fidelidad y prestigio, Jufré contaba con los recursos necesarios para llevar a cabo el encargo de Villagra, pues era uno de los españoles más ricos de la naciente colonia chilena.
El 27 de septiembre de 1561 Villagra designó a Juan Jufré como su Teniente Gobernador para Cuyo en Peteroa, la más grande encomienda que tenía Jufré en el sur de Chile. En la ciudad de La Imperial, el 1 de diciembre de ese año, Villagra precisó sus instrucciones sobre lo que tenía que realizar Jufré: tomar posesión de la ciudad de Mendoza, fundar una ciudad en el valle de Caria (San Juan de la Frontera) y realizar el “descubrimiento de la provincia de Conlara”. Evidentemente estas acciones estuvieron relacionadas con el conocimiento de la región que tenía Villagra de su viaje anterior (Jufré no participó de la expedición de 1551) de donde pudo haber tenido noticias del actual territorio de San Luis, conocido en esa época como valle o provincia de Conlara, que era la parte más oriental de la jurisdicción de Chile.
Con estas instrucciones Jufré de inmediato regresó a la ciudad de Santiago donde organizó y financió la expedición, que cruzó la Cordillera de los Andes posiblemente en enero de 1562 para aprovechar lo más posible la temporada de verano. Tras tomar posesión de la ciudad de Mendoza, Jufré inició el descubrimiento de la provincia del Conlara, que se conoce por los datos mencionados en la probanza de mérito realizada por Juan Jufré en 1576 y por el testimonio de los españoles que lo acompañaron en la expedición.
La expedición estuvo compuesta por 45 o 50 hombres encabezados por el propio Jufré. Este contingente se compuso con una combinación de soldados que trajo desde Santiago y algunos vecinos de Mendoza. Jufré describe las tierras descubiertas como “mucha y muy buena tierra poblada de naturales y abundante de comidas, donde pueden ser premiados muchos servidores” del Rey de España. Agrega que la expedición se realizó en forma pacífica, “muy cristianamente” y sin costo para las arcas reales. Es decir, el descubrimiento de San Luis se realizó en forma pacífica pues Jufré afirma que no se mataron indios ni se violentaron sus bienes.
El tiempo que duró fue corto. Jufré estuvo pocos días en Mendoza durante enero de 1562 y casi de inmediato habría partido hacia el este, pasando el río Desaguadero y adentrándose en las tierras de Conlara en pleno verano pues se encontraba de regreso en Mendoza, a la cual trasladó y cambió de nombre, el 23 de marzo de 1562. Esto daría como resultado que la expedición al Conlara no debió insumir más de uno o dos meses, entre enero y marzo, a comienzos de 1562.
Su objetivo era descubrir y explorar. Evaluó los recursos que podían servir para “premiar” a los españoles sin suerte en la conquista de Chile. Es por ello que se interesó en las tierras y en los indios, su número y condición pacífica, en los alimentos y ganados que tenían y en la ubicación de sus “pueblos y casas”. Cuidó que sus hombres no los agredieran para evitar que huyeran pues, “no habían visto cristianos en su vida”. También evaluó los lugares “donde se puede poblar una ciudad” pero su fin no era fundar una ciudad.
El recorrido de la expedición puede saberse de forma aproximada, pues los testigos afirman que se realizó sin desvíos y con una marcha directa por unas “50 o 60 leguas”, es decir entre 278/334 km desde la ciudad de Mendoza al este, atravesando el río Desaguadero y pasando por el extremo sur de las Sierras de San Luis. Esta distancia es suficiente para alcanzar la entrada al actual Valle de Conlara, en la cercanía de La Toma y El Morro, donde tiempo después se entregaron las primeras encomiendas en territorio puntano, regresando por el mismo camino a Mendoza.
Colección documentos inéditos para la historia de Chile, tomo XV, pág. 21 y siguiente.
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