Jueves, 02 Diciembre 2021

Mi mamá odia a Cristina

Publicado el Miércoles, 10 Noviembre 2021 06:49 Escrito por

Mi mamá odia a Cristina. No es de ahora aunque no puedo establecer bien desde cuando. Lo hemos hablado muchas veces, pero nunca llegamos hasta ese tema. Antes terminábamos discutiendo del chorreo y la soberbia del tono. Ahora me quedo callado. Ella igual quiere seguir el tema; a diario se carga de esa energía en el televisor. Y como le parece que son muchos los afiliados al Club Deportivo Anti Cristina, dice que razón no les debe faltar. 

Ante la imagen de arriba, por ejemplo, se indigna por la cara de ella antes que por el endeudamiento a 100 años al que nos sometió él (por mencionar una de sus medidas). 

Yo paso del silencio a tratar de calmarla. Porque mi mamá se agita y altera cuando despotrica contra Cristina. La indignación le produce cambios en la cara mientras cita frases tomados de su única fuente de información: TN y LN+. Entiendo claramente su posición y concluyo que cualquiera en su lugar llegaría al mismo punto. Pienso que cuando la manera de vincularnos con el "afuera" está mediada -por los medios, valga la redundancia- la idea que me voy a formar de ese "afuera" será formateada por la ideología de ese o esos medios. Aunque las intenciones, necesidades, objetivos y circunstancias políticas, económicas e institucionales sean bien diferentes entre un accionista de Clarín y mi mamá. 

  

Ayer me parece que se quedó pensando en algo que le dije. Tuve tres minutos para argumentarle, me escuchó y creo que incorporó algunas razones que no estaban en su  habitual reflexión. Sencillamente porque no contaba con esa información que los grandes formateadores no proporcionan (no es el propósito ahora hablar en profundidad sobre las ideologías dominantes que militan la satanización de la política, pero ya el lector sabrá lo que pienso sobre el particular y podrá seguirme en el razonamiento). "Estoy preocupado", le dije. La derecha que nos gobernó entre el 15 y el 19 ya ha anunciado que pretende volver en el 23 para hacer lo mismo que hizo, pero más rápido. "Sin gradualismo", aseguran. Que esa dosificación fue lo que los hizo fracasar...   parece que quieren hacernos creer que subir las tarifas más de tres mil por ciento, reducir salarios y jubilaciones un 20 por ciento en promedio y endeudar a la Argentina en más de 120 mil millones de dólares... y defaultear la deuda en pesos en apenas cuatro años, es el paradigma del gradualismo.

Su credo económico -el de los dirigentes opositores y los periodistas / economistas ortodoxos- los abduce hacia esas prácticas económicas que no se cansan de fracasar en la Argentina. Nunca los ajustes y las devaluaciones resultaron en mejoras ni para las clases medias, ni para las clases populares. Si además pretenden hacerlo a mayor velocidad, es imposible que eviten el descontento, rechazo y protesta de la gran mayoría de argentinos que serán los damnificados de ese modelo. La represión social les resultará ineludible para tratar de contener la resistencia y más temprano que tarde estaremos frente a un proceso de disolución social como ya lo hemos vivido; o tal vez más grave y contundente debido a la experiencia ya adquirida (en los reprimidos y en los represores). También agrava el pronóstico la radicalización de sectores ultra derechistas que desplazan casi todo el sistema político hacia su sector. Los dirigentes de centro y centro derecha, que siempre formaron parte del sistema político, ante el ¿aparente? ¿efímero? éxito de los discursos extremistas, tienden a adoptar algunos de esos rasgos para disputarles un poco de la adhesión que parecen cosechar.

Es necesario propiciar una reflexión social sobre el pasado inmediato, los discursos dominantes y los altos niveles de intolerancia y odio vinculados a programas de ajuste y la aspiradora de recursos de las mayorías hacia las elites agroexportadoras, indusimportadoras y financieras. La coalición de gobierno necesita saldar debates que permanecen inexplicablemente abiertos después de dos años en el poder y cerrar filas en torno a las gestiones ejecutivas con el objetivo central de conservar el poder en el campo popular. La llegada de una cuarta ola neoliberal puede significar la disolución del País, de las provincias -incluida San Luis, que a pesar de lo que nos creemos no es una isla -y de las ciudades que habitamos.

Votar a alguno de los representantes la alianza Cambiemos, Juntos, Unidos o el nombre que adopte -que integran Macri, Poggi, Larreta, Bulrich, entre otros- es entregar una carta blanca para el desguace del País y el sufrimiento de la mayoría de la sociedad. Surge claro cuando recordamos lo que pasó hace tres, cuatro años, nada más; y proyectamos al futuro lo que dicen ahora. Después, será tarde. Y nadie podrá decir que no sabían qué iban a hacer, como sucedió la primera vez. Ni siquiera mi mamá, porque ayer me escuchó tres minutos.

  

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