Martes, 11 Mayo 2021

Korka Diaw es campesina senegalesa. Dirige REFAN, la Red de Mujeres Agricultoras del Norte de Senegal, que capacita a las mujeres y lucha contra la pobreza a través de la agricultura. En esta historia, habla sobre la adaptación a la COVID-19 y el cambio climático.

Korka Diaw. Foto: ONU Mujeres/Yulia Panevina

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La agricultura representa el 70 por ciento de mi trabajo. En nuestra cooperativa trabajamos en la cadena de valor del arroz, de principio a fin. Esto incluye la producción, la cosecha, el procesamiento y la comercialización. Cultivamos 150 hectáreas de arroz y 20 hectáreas de hortalizas y frutas.

La pandemia de COVID-19 nos tomó por sorpresa y paralizó nuestras actividades. Las restricciones de movimiento y el toque de queda nos impidieron acceder a nuestros campos en la medida necesaria; el personal de apoyo no podía trabajar hasta tarde. Algunas cooperativas no pudieron realizar labores de procesamiento debido a la COVID-19. Aprendimos a adaptarnos porque no teníamos otra opción. ¡No podíamos quedarnos de brazos cruzados! Tuvimos que aprender a protegernos. Ahora vamos al campo con mascarillas, somos cuidadosas con el contacto, nos lavamos las manos a menudo, y cada una lleva su propia agua y comida.

La agricultura puede ser una actividad arriesgada. Durante años, antes de la COVID-19, no entendíamos lo que estaba sucediendo con nuestra tierra y cómo adaptarnos al cambio climático. Se produjeron interrupciones en nuestro calendario de cultivo. Con el apoyo de socios como ONU Mujeres aprendimos sobre el cambio climático y la selección de semillas, entre otras cosas. Una mejor comprensión del cambio climático ha transformado la forma en que trabajamos y nos ha permitido poner en práctica técnicas de adaptación adecuadas.

No es posible, por ejemplo, cultivar de manera sostenible si no se cuenta con semillas adaptadas al cambio climático. Si no se tiene tierra y se pide prestada o se alquila, el ingreso podría no ser sostenible. Si no se cuenta con financiamiento para comprar los insumos agrícolas adecuados para una buena cosecha, puede que no se obtenga un buen rendimiento.

Una de las mejores maneras de proteger la tierra es a través del drenaje de agua. No podemos usar y desperdiciar el agua de maneras anticuadas. Es importante saber cómo usar la tierra, para que no impactemos negativamente el medio ambiente y el ecosistema. Debemos proteger el medio ambiente para que permanezca limpio, sin desechos ni basura. Se nos ha confiado la tierra, es importante que la cuidemos”.

Publicado el Jueves, 06 Mayo 2021 11:41 Escrito por

El primer ministro indio, cuyo país es el tercero más contaminante del mundo por detrás de China y Estados Unidos, afirmó que el planeta necesita "volver a lo básico" para salvar el medioambiente.

Publicado el Miércoles, 28 Abril 2021 13:00 Escrito por

Las ventas de cítricos a la UE, que rondan las 150.000 toneladas anuales, se habían interrumpido cuando se detectaron embarques de limones y naranjas con la enfermedad de la "mancha negra". Cuatro de cada diez frutas que se exportan son cítricas.

Publicado el Miércoles, 28 Abril 2021 09:34 Escrito por

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Expertos sostienen que para los menores de cinco años es vital socializar y estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han encontrado que la educación a distancia no tiene las herramientas necesarias para trasmitir los conocimientos de tipo social que se aprenden en los primeros años de edad.

Compartir con otros niños y con adultos durante los primeros años de vida es fundamental para el buen desarrollo emocional de los seres humanos, por eso, el cierre de los jardines infantiles o centros de atención durante la primera infancia en América Latina puede ser muy nocivo para los pequeños y la realidad sobre sus consecuencias a largo plazo aún es desconocida.

Julián de Zubiría Samper, pedagogo y director del Instituto Alberto Merani en Colombia y quien fue asesor de reformas educativas en Ecuador y República Dominicana, entre otros países, explica que a lo largo de la vida la mayoría de las cosas que sabemos los seres humanos es por otras personas. “Somos seres profundamente sociales que nos debemos a los otros. Lo más importante que aprende un niño en un jardín o un colegio es a socializar. Eso es más importante que los conocimientos, los cuales se podrían adquirir de otras maneras. Sin esa socialización seríamos huraños o aislados. Una buena infancia es la clave de la felicidad futura”.

Conocedores del tema en América Latina han debatido fuertemente qué hacer con la educación de los niños de dos a cinco años durante la pandemia y cómo lograr que regresen a las clases presenciales de una manera segura, pues estos niños están fuera de las aulas.

Según datos de la Unesco, cerca de 20 millones de niños en edad preescolar, es decir, antes de los cinco o seis años, han estado sin educación durante la pandemia.

Emma Näslund-Hadley, especialista líder en Educación del BID y Florencia López, especialista en desarrollo infantil temprano de la misma institución, explican que hasta el momento solo dos países de la región, Nicaragua y Uruguay, han abierto las aulas para niños de todas las edades, incluidos los jardines infantiles.

En Colombia, varios colegios privados que reciben niños desde los tres años abrieron sus puertas hasta antes del segundo pico de contagios en enero de este año y ya están regresando nuevamente a las aulas con alternancia y con decisión libre de los padres si los envían o no.Panamá estaba debatiendo esta semana qué hacer y en Chile están pensando en adelantar el ingreso a clases de todos los niños para ganar el tiempo perdido si los indicadores de contagios se los permiten. México fue un país que inició la pandemia con todos los servicios de cuidado y educación abierta para los niños de todas las edades, pero ante el volumen de contagios tuvo que cerrarlos.

Cómo manejar a los niños en edades tan tempranas

Profesores que trabajan con menores de estas edades se han preguntado cómo hacer ese regreso para que sea seguro y, de acuerdo con las funcionarias del BID, los estudios de Estados Unidos han demostrado que los pequeños de tres a cinco años se acomodan muy bien a la mascarilla y se la han dejado puesta tres horas sin dificultades. En cuanto al distanciamiento social, los centros educativos les han marcado con dibujos o con papeles adhesivos los espacios en los que ellos pueden estar y así han establecido la distancia necesaria para estar seguros.

A esto se suma que los niños de estas edades son los que menos se contagian con el virus y los que menos lo trasmiten. De Zubiría explica que solo el 1,2% de los casos de contagios en el mundo corresponden a niños entre 0 y 4 años. “A pesar de ello, hay que tomar todas las medidas de bioseguridad, porque nadie es inmune al virus”, agrega. Emma Näslund-Hadley explica que existen opciones que se pueden contemplar, la pregunta no debe ser si se abren o no las aulas sino cómo hacerlo, y algunas de las propuestas son crear grupos “burbujas” o grupos que no interactúan con otras personas y en los que se conservan las medidas de ventilación, lavado de manos y distanciamiento social.

Zubiria explica que en casos como los de las burbujas, los riesgos de contagio son muy bajos. En su concepto, es mayor el riesgo de depresión y debilitamiento socioemocional que sufren niños encerrados y sin compañeros y profesores

 
Publicado el Viernes, 12 Febrero 2021 10:47 Escrito por
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